3 de agosto de 2012

EN MEMORIA DE ROBERT KURZ (1943-2012)


Miguel León
Rebelión

La semana pasada fallecía, en Nüremberg, el teórico alemán Robert Kurz. Sirvan estas líneas, que posiblemente hubieran resultado más valiosas cuando Kurz aún vivía, para reconocer la importancia de sus contribuciones y presentar al lector hispanohablante a un autor del que apenas se ha oído hablar.
Kurz perteneció a esa corriente, relativamente poco conocida y cultivada, del pensamiento marxiano que podríamos llamar, como Kurz mismo hacía, la de la "crítica del valor" (en la que también podrían quedar integrados en un texto fundamental como Tiempo, trabajo y dominación social, de Moishe Postone, o ciertos trabajos de sociología industrial, desarrollados por Pierre Naville y sus sucesores). Supone defender una interpretación de las categorías fundamentales de El Capital significativamente distinta de la que ha imperado en el conjunto del pensamiento marxista, debido en gran parte a la forma en que el pensamiento de Marx se convirtió en fuente necesaria de legitimación de las políticas socioeconómicas desarrolladas en los países del bloque socialista.
Así, frente al acento puesto por el "marxismo tradicional" (expresión de Postone) sobre la categoría del plusvalor, el fenómeno de la explotación, la esfera de la producción..., frente a una postura teórica de la que se colegía sin mucha dificultad que socialismo era sinónimo de colectivización de los medios de producción, surge este otro marxismo que, en contraste con la potencia teórica absoluta normalmente atribuida a estos elementos, reivindica la importancia de las articulaciones, de valor y plusvalor, de capital y trabajo, de circulación y producción... y en estas circunstancias la colectivización de los medios de producción no significa nada por sí misma en la medida en que la ley del valor, articulador social fundamental de las relaciones sociales en el capitalismo, sigue cumpliendo esa función.
Pero no es esta una interpretación que surja como eso, como una simple re-lectura, cuya funcionalidad sería la de "lavar la cara al marxismo" para poder sostener lo insostenible una vez que, como es frecuente oír, el colapso de la Unión Soviética "ha demostrado la inaplicabilidad o la invalidez del marxismo". En primer lugar porque la teoría de Marx, el "marxismo" en el sentido más restrictivo del término, no tiene como eje central la teorización de la sociedad socialista sino, por encima de todo, la crítica de la sociedad capitalista, y por tanto no se sitúa en el ámbito de la enunciación de lo que debe ser sino en el del análisis riguroso de lo que es. En segundo lugar, porque un primer defensor de esta lectura centrada en la importancia teórico-política de las categorías desarrolladas en la Sección Primera de El Capital (mercancía, valor, trabajo...) fue Isaak Illich Rubin, quien, tan pronto como en 1924, ya planteó una demoledora crítica del marxismo hegemónico, de la interpretación que hacía del análisis crítico de Marx y de las consecuencias políticas que extraía. En tercer lugar, porque el propósito de esta interpretación no es el de sumar "una capa más" de lecturas al gigantesco novillo de interpretaciones que es el pensamiento marxista, sino en realidad defender, probablemente con Althusser pero yendo más allá de lo que él fue, un retorno a Marx, al texto, liberándolo precisamente de esas sucesivas capas de interpretaciones que han convertido al marxismo en un instrumento demasiado aparatoso, demasiado torpe, de análisis sociopolítico.
Y ese retorno al texto carga la interpretación misma de problemas, puesto que no faltan fragmentos en los que Marx (también Engels) enfatiza la importancia política de las categorías en torno a las cuales ha girado la producción teórica y la acción política del marxismo tradicional. Pero abundan también, son mucho más significativos, los fragmentos en los que Marx pone en cuestión esa postura. Y mientras que los primeros participan del estilo panfletario, subversivo, de ciertos párrafos de El Capital, los segundos emergen con especial claridad en aquellos momentos en los que Marx despliega su capacidad analítica y su saber. Y sin embargo se mantiene esa tensión irresoluble entre, digámoslo así, dos Marx muy diferentes; una tensión de la que Kurz era plenamente consciente y que quizás aprehendió mejor que nadie al distinguir entre el Marx exotérico ("positivamente inclinado hacia el desarrollo inmanente del capitalismo", es decir, aquel que fundamenta las posiciones del marxismo tradicional) y el esotérico ("aquel que se desplaza hacia la crítica categorial del capitalismo", es decir, el Marx que él mismo reivindicaba) [1] .
La obra de Kurz, escrita originalmente en alemán y de la que existen ciertas traducciones (pocas) a otros idiomas (inglés, francés o portugués), es paradójicamente desconocida para los lectores hispanohablantes, para quienes sólo están disponibles las traducciones oficiosas que puedan circular por Internet y un libro, El mercado absurdo de los hombres sin cualidades: ensayos sobre el fetichismo de la mercancía, recientemente publicado por la editorial Pipas de Calabaza y que incluye dos textos de Kurz.
A ella se suma además el trabajo realizado como impulsor de dos grupos distintos de análisis e intervención política en Alemania, Krisis y Exit!, que también han hecho contribuciones de gran importancia que, por desgracia, pasan generalmente desapercibidas para el marxismo en lengua castellana.
Precisamente por eso estas líneas no pueden hacer mucho más que presentar sucintamente, tal vez demasiado tarde, el trabajo de un autor que es tanto más importante cuanto más crítica se hace la situación socio-económica que vivimos. Se trata de un trabajo analítico de profundas consecuencias para la izquierda mundial en la medida en que resquebraja los lugares comunes sobre los cuales se suele construir el discurso de quienes tienen aspiraciones revolucionarias.
En palabras de Kurz: "ni el socialismo estatalista del Este, ni el movimiento obrero occidental, ni los movimientos anticoloniales de liberación nacionalista, incluyendo a las corrientes más radicales, podrían calificarse ya de 'anticapitalistas' sino en un sentido limitado. Dicho con más precisión: su anticapitalismo no se refería aún a la auténtica forma fundamental del Capital mismo sino únicamente a tal o cual capitalismo empírico dado, al que se tomaba por el capitalismo en cuanto tal, pero que en realidad sólo era una fase aún inmadura del desarrollo de la modernidad burguesa


El marxismo de esa época no podía ser, por tanto, otra cosa que un marxismo burgués e inmanente de la modernización, porque él mismo formaba parte todavía de la historia de la conquista de la sociedad por el Capital. […] Todo lo que aparece en Marx como incondicionalidad del 'punto de vista del obrero' y de la 'lucha de clases', como retórica del 'plustrabajo no pagado' y de la 'explotación', pertenece todavía a la teoría capitalista del desarrollo, que refleja que el Capital no se ha encontrado aún a sí mismo. […] Este marxismo inmanente de la modernización se ha vuelto hoy efectivamente obsoleto, y no porque haya sido 'erróneo' sino porque su tarea ya está acabada. […] La lucha de clases, que no fue sino el proceso de imposición del Capital en su pura lógica formal y abstracta contra el capitalista histórica y empíricamente limitado, ha tocado a su fin" [2].
Y así, es al marxismo exotérico al que le iba de suyo la identificación de la propiedad de los medios de producción como el punto crucial que sustentaba el entramado de fuerzas políticas que había que reorganizar. Al marxismo esotérico, el que tiene sentido sostener en la coyuntura contemporánea, eso ya no le basta, no es lo sustantivo; y Kurz, que constató esa necesidad de cambiar el objetivo estratégico de la acción revolucionaria, escribió, junto con sus compañeros del grupo Krisis, el Manifiesto contra el trabajo [3] . "Proletarios de todo el mundo", termina el manifiesto, "dejadlo ya".
Robert Kurz, polémico y brillante, nos deja en un momento crucial de la historia contemporánea. Perdemos, por tanto, sus contribuciones, pero afortunadamente su obra perdura, y en esa medida lo hacen sus planteamientos. Una inestimable ayuda para el pensamiento crítico, que tanta falta nos hace y que en ocasiones aún brilla por su ausencia.

Notas:
[2] R. Kurz, "Los intelectuales después de la lucha de clases: de la aconceptualidad a un nuevo pensamiento crítico", en El mercado absurdo de los hombres sin cualidades: ensayos sobre el fetichismo de la mercancía, Pipas de Calabaza, 2009, pp. 41-63   (pp. 48-50).

7 de junio de 2012

JOSÉ MÚJICA CORDANO, PRESIDENTE DE URUGUAY

ESTA ENTRADA LA HEMOS ELABORADO CON LA INFORMACIÓN QUE HEMOS ENCONTRADO EN EL BLOG DE  ("Reflexiones educativas" ."Educational reflections". "To learn reflecting")

Este mensaje lo he recibido de Rafael Medina y deseo compartirlo con todos vosotros, pues es tan sencillo y tan profundamente verdad que su fuerza merece la pena tenerla presente para reflexionar sobre educación. Se oye tanto y se puede leer tanto sobre la dificultad de enseñar a determinados alumnos, cuando en realidad también tendríamos que hablar de nuestras limitaciones como profesionales, que encontrar un texto de un presidente de una república (Uruguay), es decir un político, hablar de este modo tan sensato y lleno de verdad que merece la pena ser leído. Cuando lo recibí el comentario que me surgió fue este: Realmente me parece que el texto es todo un ejemplo de lo que a mi me gustaría que pensaran los dirigentes que toman las decisiones que me afectan. El texto es realmente sabio, quizá lo pienso porque ya a mis años solo encuentro placer en el aprender, el leer y el compartir.

JOSÉ MÚJICA....  dijo:

Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.

¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos.
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada.

LA EDUCACIÓN ES EL CAMINO

Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y miren que es un puente largo y difícil de cruzar.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.
O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.
Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo. .....(Genial)
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.
Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica...
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros.

José Mujica (Presidente de Uruguay)

Anécdota

Este tipo es increíble. Días atrás el periodista radial de una radio de la Capital Federal, llamado "Negro Oro", hablando con "Teté Coustarot", quien contaba que estaba comiendo en un pequeño restaurant de Colonia, cuando se apareció "el Pepe" con su mujer, en SU VW escarabajo del 81.
Todo el mundo asombrado (menos los del restaurant, pues son concurrentes periódicos) Habló con todos. Todos los respetaron cuando almorzaban y al irse, sacó su billetera y pagó como uno más. Teté llamó al mozo que la estaba atendiendo y le preguntó cómo es que le cobraban al Presidente de la República. A lo que el mozo le contestó: si no lo hacemos, nos mata y no viene más.
Pensá además que de lo que ganan él como Presi y su mujer como funcionaria, le donan el 70% a su partido. Cuando le preguntaron porqué, porque le debo a mi partido lo que soy y es Norma. Además si hasta hoy pude vivir con $4.000 uruguayos y ahora entre mi Sra. y yo llegamos a los U$s 7.000 por mes.
¿Para qué queremos más?

23 de mayo de 2012

PRIMERA ASAMBLEA GENERAL DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL "DLSDA"

LA UNA EN LA ISLA DE LANZAROTE


INFORMACIÓN DE LA PRIMERA ASAMBLEA GENERAL DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL "DESDE LA SOMBRA DEL ALMENDRO" 
(MARTES, 22 DE MAYO DE 2012). 

COMENZAMOS EL CAMINO...

¿QUIERES COLABORAR CON NUESTRA ASOCIACIÓN? 

22 de abril de 2012

HISTORIADORES Y "MAESTROS ACTUALES": ERIC J. E. HOBSBAWM

ERIC JOHN ERNEST HOBSBAWM: EL MARXISMO HOY
Nacido el 9 de junio de 1917 en Alejandría (Egipto) en el seno de una familia judía. Es un historiador marxista británico de talla internacional. Se forma escolarmente en Viena, Berlín e Inglaterra. Fue estudiante en la Universidad de Cambridge. Participa en el ejército británico en la II Guerra Mundial. Se afilió al Partido Comunista Británico y más tarde colabora en la reelaboración de la base ideológica del ala izquierdista del Partido Laborista. Desarrolla su actividad docente en la Universidad de Londres (Reino Unido), Universidad de Stanford (EEUU) y la New School University (Manhattan, Nueva York, EEUU). Es miembro de la Academia Británica, habla perfectamente cinco idiomas y es capaz de leer y comprender muchos otros.

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El blog de Beppe Grillo entrevistó telefónicamente a Eric Hobsbawm el día en que el historiador cumplía 94 años. Hobsbawm estuvo en Roma para la presentación de la traducción al italiano de su último libro How to Change the Word – Why rediscover the inheritance of marxismo [1].

Sobre el marxismo hoy

E. H.:
Soy Eric Hobsbawm, un historiador muy viejo. Por casualidad os he llamado en el mismo día en que celebro mi cumpleaños 94. Durante toda mi vida escribí principalmente sobre la historia de los movimientos sociales, la historia general de Europa y del mundo en los Siglos XIX y XX. Pienso que todos mis libros están traducidos al italiano y algunos fueron hasta bastante bien recibidos.

Blog: ¿El marxismo puede ser considerado como un fenómeno post-ideológico?

E.H.: Yo no he usado exactamente la expresión “fenómeno post-ideológico” para el marxismo, aunque es verdad que, actualmente, el marxismo dejó de ser el principal sistema de ideas asociado a los grandes movimientos políticos de masas en toda Europa. A pesar de eso, pienso que sobreviven algunos pequeños movimientos marxistas. En este sentido, hubo un gran cambio en el papel político que el marxismo desempeña en la política de Europa. Hay otras partes del mundo, por ejemplo América Latina, en que las cosas no pasaron del mismo modo. A consecuencia de aquel cambio, en mi opinión, es que ahora todos podemos concentrarnos más y mejor en los cambios permanentes que el marxismo provocó, en las conquistas permanentes del marxismo.
Esas conquistas permanentes, en mi opinión, son las siguientes. 
Primero, Marx introdujo algo que fue considerado una novedad y que todavía no se realizó completamente, a saber, la creencia de que el sistema económico que conocemos no es permanente ni destinado a durar eternamente; que es apenas una fase, una etapa en el desenvolvimiento histórico que ocurre de un determinado modo y dejará de existir y convertirse en otra cosa a lo largo del tiempo.
Segundo, pienso que Marx se concentró en el análisis del específico modus operandi, de la forma como el sistema funcionó y desarrolló. En particular, se concentró en el curioso y discontinuo modo a través del cual el sistema creció y desarrolló contradicciones, que a su vez producirían grandes crisis.
La principal ventaja del análisis que el marxismo permite hacer es que considera al capitalismo como un sistema que origina periódicamente contradicciones internas que generan crisis de diferentes tipos que, a su vez, tienen que ser superadas mediante una transformación básica o alguna modificación menor del sistema. Se trata de esta discontinuidad, de este asumir que el capitalismo funciona no como sistema que tiende a auto estabilizarse, sino que es siempre inestable y eventualmente, por lo tanto, requiere grandes cambios. Ese es el principal elemento que todavía sobrevive del marxismo.
Tercero, y considero que ahí está la peculiaridad de lo que se podría llamar de fenómeno ideológico, el marxismo está basado, para muchos marxistas, en un sentido profundo de la injusticia social, de indignación contra la desigualdad social entre los pobres y los ricos y poderosos.
Cuarto y último, pienso que tal vez se debe considerar un elemento, que Marx tal vez no reconociese pero que estuvo siempre presente en el marxismo: un elemento de utopía. La idea de que, de un modo o de otro, la sociedad llegará a una sociedad mejor, más humana, de lo que es la sociedad en la cual todos vivimos actualmente.

¿Una deriva a la derecha en Europa?

Blog: En el norte de África y en algunos países europeos –España, Grecia e Irlanda– algunos movimientos de jóvenes que nacieron en la Internet y usan redes, por ejemplo twitter y facebook, están aproximándose a la política. Son movimientos que exigen más compromisos y cambios radicales en las opciones de las sociedades. Pero al mismo tiempo, España, Hungría y Finlandia giran a la derecha, Dinamarca cierra sus fronteras desconociendo el Acuerdo de Schengen, y en Francia el partido  ultranacionalista podría ganar las elecciones presidenciales. ¿No es una contradicción?

E.H.: No. No lo creo. Pienso que son fenómenos diferentes. Pienso que, en la mayoría de los países occidentales, hoy, los jóvenes son una minoría políticamente activa, sobre todo por la forma en que está estructurado el sistema educativo actual. Por ejemplo, los estudiantes siempre fueron, a lo largo de dos siglos, elementos activistas. Al mismo tiempo, la juventud educada actualmente está mucho más familiarizada con las modernas tecnologías de información, que transformaron la agitación política transnacional y la movilización política transnacional.
Pero hay una diferencia entre a) esos movimientos de jóvenes educados en los países de occidente, donde, en general, toda la juventud es fenómeno de minoría, y b) movimientos similares de jóvenes en países islámicos y en otros lugares, en los que la mayoría de la población tiene entre 25 y 30 años. En esos países, por lo tanto, mucho más que en Europa, los movimientos de jóvenes son políticamente mucho más masivos y pueden tener un mayor impacto político. El impacto adicional en la radicalización de los movimientos de la juventud ocurre porque los jóvenes hoy, en períodos de crisis económica, son excesivamente afectados por el desempleo, y por consiguiente, están desmedidamente insatisfechos. Sin embargo, no se puede adivinar el rumbo que tomarán esos movimientos, pese a todo, los movimientos de esa juventud educada no son, políticamente hablando, movimientos de la derecha. Pero ellos solos, por sus propios medios, no son capaces de definir el formato de la política nacional y todo el futuro. Creo que, en los próximos dos meses, asistiremos a los desdoblamientos de ese proceso.
Los jóvenes iniciarán grandes revoluciones, pero no serán ellos los que necesariamente decidirán la dirección general por la que andarán esas revoluciones. Cada dirección, claro, depende del país y de la región. Obviamente, las revoluciones serán muy diferentes en los países islámicos, de lo que son en Europa, o por cierto, en Estados Unidos.
Y es verdad que en Europa y probablemente en Estados Unidos puede haber una deriva a la derecha en la política. Pero eso, me parece, será un asunto de la tercera pregunta.

La crisis económica

Blog:, la pregunta es sobre la crisis económica en que vivimos desde 2008. Las crisis de 1929-1933 llevaron al fascismo al poder. ¿Prevé algún riesgo de que la crisis actual tenga los efectos que tuvieron las crisis de 1928, 1929,1933?

E.H.: Bien, no hay dudas de que la crisis, la crisis económica que se arrastra desde 2008 tiene mucho que ver con la deriva a la derecha en Europa. Pienso que hoy son cuatro las economías en Europa, en la Unión Europea, que están bajo gobiernos de centro o de izquierda. Algunas de ellas van a perder. España probablemente también se moverá en dirección a la derecha. No pienso que exista ahí algún riesgo de ascenso del fascismo, como en los años 30. El peligro de los años 30 fue causado principalmente por el cambio hacia el fascismo en un país políticamente decisivo, es decir, la Alemania de Hitler.
No hay señal de que algo de eso esté por ocurrir ahora. Ninguno de los países importantes, según me parece, da alguna señal en esa dirección. Ni en los Estados Unidos, donde hay un fuerte movimiento de derecha, se puede concluir que ese movimiento gane poder en las urnas. Ni tampoco en el caso de los movimientos de extrema derecha en los países europeos. A pesar de que son de gran alcance, hasta ahora siempre han sido una minoría poderosa, sin posibilidad de convertirse en mayoría. Aunque sí creo que, en un futuro próximo, prácticamente todos o casi todos los países europeos serán gobernados por gobiernos de derecha, de un tipo o de otro. También debemos tener en cuenta que el efecto a largo plazo de la crisis de los años 30 fue que casi toda Europa se movió hacia los demócratas de la izquierda, lo que nunca antes había sucedido. Pero eso llevó algún tiempo. Por consiguiente, seguramente que hay un riesgo, pero no creo que este riesgo sea tan grave como en los años 30. El mayor riesgo es no ser capaz de hacer lo suficiente para lidiar con los problemas básicos que el capitalismo ha causado en los últimos cuarenta años y que han sido destacados por el despertar del interés por el marxismo.

Blog: ¿Cómo evalúa la Unión Europea y los resultados logrados hasta ahora? ¿Cree usted que la UE se consolidará o volverá a ser una simple agrupación de Estados?

E.H.: Yo creo que la esperanza de convertir la UE en algo más que una mera alianza de estados y una zona de libre comercio quedará en el olvido. Pienso que lo que ya se ha logrado, por ejemplo, un cierto grado de libre comercio, y lo más importante, un cierto nivel de derecho consuetudinario se mantendrá. En mi opinión la mayor debilidad de la UE, y la razón de su fracaso, es el conflicto entre la economía y la base social de la UE. Es decir, un conflicto que resultó de  la idea de prevenir una guerra entre Francia y Alemania, unificando las partes más ricas y desarrolladas de Europa. Ese objetivo fue alcanzado. Pero luego se mezcla con un objetivo político asociado a la Guerra Fría y el desarrollo después del final de la Guerra Fría, que fue el propósito de ampliar las fronteras de Europa para incluir a todo el continente y más allá. De este modo, se dividió Europa en varias secciones que se han vuelto casi imposibles de coordinar.
En términos económicos, hay un mayor riesgo de grandes crisis en los países miembros de  la UE desde los años 70, por ejemplo, Grecia, Portugal e Irlanda. Políticamente hablando, las diferencias entre los antiguos países comunistas europeos y no-comunistas debilitaron la capacidad de desarrollo adicional de la propia Europa.
No sé si Europa seguirá siendo como lo es actualmente. Pero no creo que la Unión Europea deje de existir, pienso que continuaremos viviendo en una Europa más coordinada que, digamos, después de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, si me lo permite, yo entiendo que usted está haciendo preguntas sobre el futuro a un historiador. Desgraciadamente los historiadores no son mejores que cualquier otra persona para predecir el futuro y por lo tanto mis previsiones no son el resultado de mi calificación especial para predecir el futuro.

Nota: [1] Come cambiare il mondo, en la edición italiana.

Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez

8 de abril de 2012

ENTREVISTAS AL HISTORIADOR INDIO: SANJAY SUBRAHMANYAM . I


En su Blog, el historiador Anaclet Pons presenta esta primera entrevista al historiador indio, como sigue a continuación: 

Hace unos días (o entradas) hablábamos del último libro de Serge Gruzinski, señalando su apuesta por la tendencia "historia(s) conectada(s)". Aunque de pasada, mencionábamos también al historiador indio, Sanjay Subrahmanyam, que quizá es el representante más genuino de esta corriente. Hace un tiempo, los amigos del portal  "La vie des idées" le solicitaron una entrevista y, dado que el portal se ofrece en inglés y en francés, no se contentó con ser traducido, dada su conición políglota, sino que dio dos respuestas, cada una de ellas distinta de la otra. De momento,  ofrecemos la traducción de la versión francesa.(Proximamente se publicará la traducción de la versión inglesa).


Sanjay Subrahmanyam
La Vie des Idées: ¿En qué trabaja ahora?
Sanjay Subrahmanyam
Desde hace un año y medio trabajo sobre los franceses en la India en el siglo XVII. Yo había trabajado con las fuentes de la Compagnie des Indes en los Archivos nacionales. En los archivos d’Outre-mer de Aix-en-Provence me había encontrado un caso bastante raro de un grupo de bandidos del siglo XVIII del que hablé en un artículo en honor de André Burguière, porque era un tema que interesaba a ambos. Pero aparte de estos planteamientos iniciales, había trabajado poco sobre las fuentes en francés y sobre los franceses en la India. En este campo, la mayor parte del trabajo se remonta a principios del siglo XX! Tenemos, por supuesto, la obra de Jacques Weber sobre el siglo XIX y la de Philippe Haudrère sobre el siglo XVIII   -pero los escritos de Haudrère se centran en la historia económica de la Compagnie des Indes. Ahora bien, yo quería hablar de los discursos y de las ideas políticas, de las imágenes y de las percepciones, así como de los inicios del orientalismo. El libro de Kate Teltscher  sobre el tema se basa principalmente en materiales impresos, y la mayoría de los escritos sobre los franceses se basan en fuentes inglesas. Yo quería agregar registros a este corpus. He trabajado con Anthony Pagden, especialista del pensamiento político, y advertí que, al igual que muchos de sus colegas, era renuente frente los archivos – y con razón: con textos impresos, estamos seguros de que circulan, de que hay una discusión pública. Este no es el caso de los archivos. Pero  tenemos que usarlos.
La Vie des Idées: Usted ha abordado géneros históricos muy diferentes, pero parece que la biografía está presente de distintas maneras en su trabajo. ¿Por qué ese género?
Sanjay Subrahmanyam
Hice mi tesis en historia económica en la Delhi School of Economics. Era una verdadera tradición allí, y yo formaba parte de la tercera generación que se interesaba por el comercio en el Océano Índico. Había gente como Tapan Raychaudhuri y Om Prakash, que trabajaban en los archivos, especialmente los holandeses, y se centraban en las estadísticas -especialmente Om Prakash. Él quería que yo siguiera su ejemplo. Pero yo no quería ser prisionero de los archivos de una sola compañía. Así que le dije que los archivos de otros países europeos no producían el mismo tipo de estadísticas. Era cierto, pero era sólo una justificación a posteriori: yo no estaba interesado en este enfoque, a pesar de que estaba muy bien entrenado en la econometría. Cuando empecé a investigar, me di cuenta de que ese tipo de macrohistoria no me interesaba. Yo quería jugar con diferentes niveles. En el libro derivado de mi tesis, The Political Economy of Commerce, ya utilizaba miniaturas más o menos biográficas que me permitían explicar lo que era un cierto tipo de capitalismo comercial en la India en la época moderna, a partir de ejemplos muy específicos de trayectorias. Siempre he jugado entre estos niveles.
En mi elección también influyeron distintas personas. Los dos directores de mi tesis, Om PrakashDharma Kumar, seguían direcciones muy diferentes. Si Om Prakash era todo un experto en estadística, Dharma Kumar, que trabajaba sobre la India colonial en el siglo XIX, era muy abierta. Comenzó por darme una lista de varias docenas de libros, entre los que estaba El Mediterráneo de Braudel -para Om Prakash, no era el tipo de trabajo que “estamos haciendo”, como me dijo. Dharma Kumar estaba muy interesada en la historia cultural, hasta el punto de recomendarme cosas muy extrañas, historiadores muy excéntricos como Theodore Zeldin, el especialista británico en Francia, y Richard Cobb –era bastante anglófila a fin de cuentas. Ashin Das Gupta, un historiador radicado en Calcuta que estuvo en el tribunal de mi tesis, también fue una gran influencia, especialmente con el que es para mí el mejor libro sobre el Océano Índico escrito por los estudiosos de esa generación, Indian Merchants and the Decline of Surat, que es esencialmente el estudio de una familia del puerto de Surat, en el siglo XVIII. Das Gupta sigue el recorrido de un gran comerciante musulmán, Mulla Abdul Ghafur, y de sus descendientes.
La Vie des Idées: ¿La elección de olvidar las estadísticas en favor de una historia de rostro más humano, es una historia más accesible?
Sanjay Subrahmanyam: 
Mientras caminábamos por Nueva Delhi después de la defensa de mi tesis, Das Gupta dijo: “No estamos hechos para la historia comercial de las compañías”. No se trataba sólo de elegir una historia con rostro humano. También estaba la cuestión de la escritura. Los dos más grandes estilistas de esta generación de historiadores fueron él y Ranajit Guha. Su estilo en inglés es inimitable, lo reconocemos de inmediato. Das Gupta también ha escrito extensamente en bengalí, pero de forma más popular. Incluso yo he publicado directamente en tamil, pero solo como periodista. No escribir monografías  históricas en lenguas indígenas es algo bastante culpabilizador. Pero hacerlo es privarte de interlocutores, de mercado. Un historiador con quien trabajé muchos años, Muzaffar Alam, que tuvo una formación mucho más tradicional que la mía, con estudios sobre las madrasas, tiene un excelente conocimiento del urdú, el persa y el árabe, pero tiene cierta dificultad para escribir en inglés. Me hubiera gustado haber trabajado en urdú, pero se negó porque estaba convencido de que no habríamos tenido los lectores que deseábamos.
"Vasco de Gama"
Es cierto que uno se puede crear sus lectores, pero ante todo escribo para gente interesada en la historia como profesionales, no para esa masa de lectores que en la India leen libros desde un punto de vista político. Mi libro sobre Vasco da Gama, por ejemplo, fue utilizado para promover una polémica contra Occidente, cuando no lo es en absoluto – hasta hacer de da Gama un precursor del FMI y el Banco Mundial! Mi trabajo con Muzaffar Alam, que incluye la relación entre las comunidades religiosas, también se ha utilizado para teñir de negro la imagen de los musulmanes en los siglos XVII y XVIII -una obsesión para algunas personas en la India. Pero más allá de la política, está la cuestión de la diversidad lingüística de la India;  escribir en tamil es no ser leído en Nueva Delhi, y viceversa si se escribe en urdú, incluso siendo una lengua  mucho más generalizada.
La Vie des Idées: Una gran parte de su trabajo está dedicado a examinar las conexiones entre imperios, zonas comerciales, etc. Usted insiste mucho en que esta atención a las conexiones lleva a redefinir los objetos de la investigación histórica. ¿Qué tipo de objeto histórico haría emerger esta perspectiva?
Sanjay Subrahmanyam
Para abordar esta cuestión siempre debemos tener en mente un contexto historiográfico. Yo pertenezco a una generación que es de algún modo posnacionalista. La historia hecha por la gente de la generación de mi padre, las personas nacidas en los años 1920 y 1930, seguía siendo nacional, a veces nacionalista – de hecho, yo diría que para algunos falsamente nacional, como para los historiadores bengalíes, que trabajaban sobre una región afirmando que su historia era más o menos equivalente a la historia nacional. Para ilustrar esta historiografía nacional y nacionalista, pondré el ejemplo de Bipan Chandra, pero también el de buen número de sus discípulos que trabajaron en la JNU (Jawaharlal Nehru University). Luego vino la crítica de esta historia, que fue en parte obra de los Estudios Subalternos. Sobrepasar la crítica es muy difícil: siempre se vuelve sobre lo mismo, aunque se haga desde otra perspectiva o con un poco de mea culpa al principio.
Para mí, que asumía la crítica de la historia nacional, era necesario tomar una nueva dirección. Yo tenía la ventaja de tener acceso a  otros archivos: no me vi obligado a trabajar a partir de literatura secundaria, lo que es siempre bastante problemático. También tuve la suerte de estar en contacto con personas que trabajaban en otras áreas. Cuando estuve en París, trabajé con especialistas en Asia Sudoriental (Denys Lombard, Claude Guillot, etc.) y en América Latina, como Nathan Wachtel y Serge Gruzinski. Otra posibilidad que se me abría. Pensé que podía ser interesante hacer historias conectadas o transfronterizas. No se trata necesariamente de fonteras políticas, hablo también de fronteras definidas por las convenciones historiográficas.
El hecho de estar en Francia me dio una conciencia aún más aguda del aplastante peso del modelo de historia nacional, que todavía es sensible hoy. Esto no quiere decir que no se ocupen de la historia italiana, incluso a veces de la británica … pero sólo a veces, sin poner en peligro los marcos nacionales. Si se hace hincapié en la necesidad de romper con la historia nacional, nos escuchamos a nosotros mismos decir que esto ya se ha hecho y citaremos El Mediterráneo de Braudel. Sin embargo, al pasar de una generación a otra de Annales y de la historiografía francesa – la primera versión de El Mediterráneo es del año 1949, la segunda de 1966 -, asistimos a una especie de contracción. Así pues, cuando propuse esta idea de historia conectada  lo hice inicialmente en contra de la historia nacional. Se oponía en segundo lugar a un enfoque comparativo, donde los objetos que se comparan son los Estados-nación. En un artículo reciente [de próxima aparición], llamé a este paradigma el problema de la divergencia convergencia; eso obsesiona a los investigadores, tanto en historia económica cono en historia cultural, que se preguntan, por ejemplo, si el  tipo de música china del siglo XIII se asemejaba más a la música francesa que la del siglo XVI. Esta es una pregunta absurda, pero es el paradigma que está ganando terreno, bajo la influencia de los historiadores económicos.
La Vie des Idées: ¿Estaría tentado por otros paradigmas? ¿Por un mayor énfasis en las macro-regiones? ¿Asia en su conjunto?

Sanjay Subrahmanyam
Esto es lo que yo critico de alguien como Dipesh Chakrabarty: ofrece una crítica del eurocentrismo muy válida en Al margen de Europa, pero sin proponer nada concreto en su lugar. ¿Debemos volver a las viejas historias nacionales y nacionalistas? ¿O se trata más bien, como hace al final de su libro, de aceptar vivir con la Ilustración, tan problemática como es? No creo que en todo caso la solución radique en el análisis de las macroregiones, como Asia. No quiero ofrecer una historia de Asia -una construcción completamente absurda, a pesar de que uno puede hacer cosas interesantes. El historiador turco Cemil Aydin (en su libro The Politics of Anti-Westernism in Asia: Visions of World Order in Pan-Islamic and Pan-Asian Thought) ofrece una fascinante comparación entre las tendencias panasiáticas del Japón de principios del siglo XX y las tendencias panislámicas que se dan al mismo tiempo entre otomanos y turcos. Muestra que se produjo una especie de cruce al final del califato otomano, mientras los japoneses formulaban la idea de una sociedad de cooperación panasiática contra los rusos. Este objeto es interesante. Pero si uno piensa que hay un objeto real que se llama Asia y que debe reconstruir la historia de esa Asia como objeto real, es probable que se enfrente a grandes dificultades.
La Vie des Idées: Su enfoque de historia conectada se centra en el sur de India, el Imperio mogol, la Europa de los tiempos modernos, o lo que se llama la Eurasia de la era moderna. En Francia conocemos la obra de Serge Gruzinski sobre los “les mondes mêlés de la Monarchie catholique“. ¿Puede citar trabajos que se centren en otras áreas o entidades?
Sanjay Subrahmanyam: 
El enfoque conectado no tenía intención de convertirse en una escuela. Lo abordé en un artículo de 1997, “Connected Histories : Notes Towards a Reconfiguration of Early Modern Eurasia“. A continuación, se convirtió en uno de los temas discutidos en el seminario que compartí en la EHESS con Serge Gruzinski, Nathan Wachtel y Carmen Salazar, y más tarde con Kapil Raj. Cada uno tiró del hilo a su manera. Yo estaba interesado por la idea del mundo euroasiático, aunque apoyándome en la conexión entre el mundo del Mediterráneo, los otomanos, Irán, India e incluso el sudeste de Asia. Serge ha abordado la cuestión a través de la Monarquía católica: su interés era principalmente cruzar la frontera que separa la historiografía portuguesa de la de lengua española. Por absurdo que pueda parecer, hay un muro real entre estas dos historiografías. En los últimos tres libros que ha escrito a partir de las Las cuatro partes del mundo, siempre se ha mantenido más o menos dentro de ese marco del imperio luso-español.
Otros investigadores han sido capaces de avanzar hacia este tipo de enfoque por interés real o porque estaba en el ambiente. Muchos estudios se centran en los espacios marítimos y océanicos, que ofrecen el cruce de entidades políticas y archivos, como en el Caribe a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Podemos pensar en los trabajos de Eliga Gould. Los estudios que tratan las regiones fronterizas tomando en cuenta ambos lados de las fronteras también son interesantes, como el libro China Marches West, de Peter Perdue. Los que adoptan este tipo de enfoque suelen dedicarse a la historia económica, o trabajan en las diásporas de comerciantes. Uno de mis colegas, Sebouh Aslanian,  trabaja por ejemplo sobre los armenios en los siglos XVI, XVII y XVIIIFrancesca Trivellato, que trabaja sobre los comerciantes judíos sefardíes, cita en algunos lugares a las historias conectadas como referente.
Es cierto que este enfoque se limita principalmente a la obra que abarca el período comprendido entre los siglos XVI al XVIII. Ella no ha tenido mucho efecto en los siglos XIX y XX, en gran parte debido a la influencia de la historia nacional, que es mucho más fuerte en este momento. La formación de los investigadores también cuenta: en Francia, como en otros lugares, se aprende un idioma y se trabaja en un archivo en ese idioma. Un día, alguien vino a verme y me dijo que estaba trabajando sobre la construcción de barcos para la marina de guerra japonesa en Newcastle on Tyne. Los ingleses pensaban utilizar a los japoneses contra los rusos. Así que hubo toda una historia – que esta persona estaba intentanto reconstruir – sobre los japoneses que vinieron y se establecieron allí. Para ello, tenemos fuentes en japonés (las cartas de los japoneses que se encontraban en Inglaterra), fuentes oficiales y no oficiales. También es posible utilizar los archivos de las compañías que construían los barcos. El que trabajaba en este tema me explicó que lo que hacía era una especie de historia conectada. Además de Japón e Inglaterra, había una pequeña parte italiana en la historia, pero he olvidado en qué consistía. Podría ser también que encontráramos espías rusos. Por tanto, es posible construir tales objetos, aunque son complejos y no encajan fácilmente en el marco de una historia nacional. Si esto se hace en los siglos XIX y XX, creo que se llama historia transnacional o algo por el estilo. No me importa: no es el nombre lo que importa, sino el enfoque.
La Vie des Idées: Textures of Time es un libro, que escribió con Velcheru Narayana Rao y David Shulman. Contiene una tesis sobre la noción de género histórico y de textura que les permite identificar las tradiciones historiográficas en el sur de la India precolonial, en contra de una idea arraigada, la de que la historia ha sido importada por el colonialismo. Usted sostiene que estas teorías se pueden aplicar a la escritura de la historia en general. El libro ha provocado muchas reacciones en el campo de la historia de la India. ¿En qué medida las propuestas metodológicas que ofrece han sido tenidas en cuenta en otras tradiciones historiográficas?
Sanjay Subrahmanyam
Nunca miró los números para ver cuántas copias del libro se han vendido. Tanto en inglés como en francés, sigo pensando que ha tenido un impacto mínimo fuera de la India. Esto es lamentable. Di una serie de conferencias mientras estaba trabajando sobre el libro; las ideas fueron muy bien recibidas por las personas que trabajan en la región de Asia Sudoriental. Pero el efecto ha sido limitado desde entonces. Esto obecede quizás al hecho de que las tesis que proponemos han sido cuestionadas incluso dentro de la historiografía de la India. Han sido criticadas por aquellos que siguen defendiendo la idea de que la historia vendría con la colonización, que se reclaman en lo esencial parte de los estudios poscoloniales. Están satisfechos con este tipo de formulaciones: piensan que la historia es una mala cosa, y prefieren creer que se trata de una importación. Los indólogos también han sido críticos. Como hemos trabajado con los textos en lenguas vernáculas, no en sánscrito, entienden que eso no es serio. Incluso alguien tan relativamente abierto como Sheldon Pollock se ha mostrado renuente, señalando que no hay textos teóricos ni reglas normativas (sastra) para escribir la historia. Pero el libro ha influido en los análisis de la historiografía indopersa y en lengua persa.
Para las personas que trabajan sobre Europa o sobre el mundo de habla árabe, donde las ideas recibidas son tan fuertes y los esquemas tan bien establecidos, un libro que desafía determinadas categorías y ofrece nuevas herramientas no era algo susceptible de interesar. Uno podría haber esperado algo diferente en el caso de la India o África. Traté de utilizarlo para analizar la historiografía portuguesa, que a veces es un problema. Por ejemplo, no sabemos si hay que analizar a Gaspar Correia, un autor del siglo XVI, como historiador o como otra cosa. En el caso de algunos cronistas, como João de Barros, está muy claro, mientras que para otros autores la cosa hay que planteársela. Creo que hay historias en el siglo XVI escritas en verso, utilizando precisamente esta idea de que la historia no está escrita en un género en particular. Esto no quiere decir que es la forma la que da la respuesta. Acepto que Os Lusíadas de Camões no es historia. Pero hay libros que se le parecen formalmente y para mí son historia. Cuando he tenido la oportunidad de intervenir en esta historiografía, he tratado de transportar las ideas desarrolladas en Textures of Time. Desafortunadamente, eso ha tenido poco eco. François Hartog estuvo algo interesado en este libro en un momento dado, pero en general no ha tenido mucho impacto. La ventaja de este libro, pero también de Symbols of Substance, es que ya tenía al menos tres lectores! Pero tal vez sea demasiado pronto para medir la influencia de estos dos libros: las cosas se mueven muy lentamente en la historiografía.

Fuente
Anne-Julie Etter & Thomas Grillot, «Le goût de l’archive est polyglotte. Entretien avec Sanjay Subrahmanyam», La Vie des idées, 27 janvier 2012. ISSN : 2105-3030. URL : http://www.laviedesidees.fr/Le-gout-de-l-archive-est.html
Puede consultarse en el BLOG CLIONAUTA DE ANACLET PONS, el siguiente enlace:
También se puede acceder a la página de Facebook, "DESDE LA SOMBRA DEL ALMENDRO" de la A. C. "DLSDA", en la que presentamos, como una novedad historiográfica, esta entrevista al historiador indio Sanjay Subrahmanyam, profesor de la Universidad de California (Los Ángeles), autor de “Vasco De Gama”, versión castellana en la Editorial Critica-Grijalbo, España, 1998. 1ª edición; que constituye una interesante "biografía histórica" de este personaje relevante portugués, en el que aplica su metodología de las historias conectadas.